domingo, 7 de junio de 2020

¿Quién te apoya?


Juan 5:31-47

Jesús tenía el respaldo de Dios Padre, y lo consideraba el mejor respaldo. Pero los religiosos preferían un respaldo humano. Buscaban la honra de los hombres.
No hacían caso a Dios, ni a Moisés, ni a las otras Escrituras. Todos ellas testifican de Jesús.

También nos puede pasar que prefiramos un apoyo que sea humano y visible. ¿Cuál es tu apoyo? ¿Cuál apoyo te parece más importante?

¿Es suficiente para ti que Dios te ama, Él te llama y te valora?
O ¿necesitas que te digan que estás bien, que te aprueben, que te valoren?

Piensa un poco: Si Dios te apoya, que más quieres. Si Dios es con nosotros, ¿Quién contra nosotros? Entonces ¿Por qué valoras tanto el consentimiento de los seres humanos?

Oración: Ayúdame a darme cuenta cuando estoy apoyándome demasiado en la opinión de la gente. Quiero basarme en Tu valoración y respaldo, para no depender ni ser arrastrado por corrientes humanas.

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Por Daniel Martin

sábado, 6 de junio de 2020

Se hacía igual a Dios

Juan 5:16-30

Las autoridades religiosas judías estaban percibiendo las implicancias de las enseñanzas y la autoridad que Jesús demostraba: "se hacía igual a Dios".

Jesús afirma su deidad de varias formas:
- Él y el Padre están por encima de las leyes del sábado.
- Amor y comunicación íntima y única entre Dios Padre y Dios Hijo.
- Tanto el Padre como el Hijo tienen el poder de dar vida y resucitar a quienes quieran.
- Todo juicio el Padre lo delegó en el Hijo para que se honre al Hijo como se honra al Padre.
- El que se niega a honrar al Hijo, se está negando a honrar al Padre que lo envió.
- Jesús no es un Dios separado e independiente del Padre, sino que obra en total unidad y dependencia mutua con el Padre.

Oración: Jesús, Dios Hijo, hecho hombre y sacrificado por amor a nosotros, te adoro con todo mi ser. Te entrego mi vida en sumisión absoluta a tu voluntad. Enséñame... quiero caminar en tus caminos hoy y siempre.

Entonces Jesús afirmó:
—Ciertamente les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su Padre hace, porque cualquier cosa que hace el Padre, la hace también el Hijo. Pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. JUAN 5:19-20 NVI

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 Por Daniel Martin

viernes, 5 de junio de 2020

No tengo a nadie

Juan 5:1-15

Además de estar enfermo por tanto tiempo, el paralítico estaba solo. Jesús intervino dándole la libertad que le permitiría volver a construir lazos que había perdido con otras personas.
Dios interviene en nuestras vidas dándonos las herramientas que necesitamos para vivir y relacionarnos, pero nosotros debemos caminar. Como el paralítico, a veces necesitamos que Dios nos diga: "levántate y anda". Dios obra milagros en nosotros, pero nosotros debemos tomar la iniciativa de vivir esa vida que Jesús nos da.

Oración: Gracias por interesarte en mi vida. Gracias por la obra de tu Espíritu en mi. Ahora quiero moverme hacia adelante, caminar, crecer en obediencia, relacionarme, ir hacia adelante viviendo las obras que preparaste de antemano para que viviríamos en ellas.

Cuando Jesús lo vio allí, tirado en el suelo, y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó:
—¿Quieres quedar sano?
—Señor —respondió—, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua y, cuando trato de hacerlo, otro se mete antes.
—Levántate, recoge tu camilla y anda —le contestó Jesús.
Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar. JUAN 5:6-9 NVI

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Por Daniel Martin

jueves, 4 de junio de 2020

Ya no creemos solo por lo que tú dijiste

Juan 4:39-42

Es maravilloso y transformador cuando la fe se hace personal. Cuando ya no nos apoyamos sólo en la evidencia externas o en la experiencia de otros, sino que ya experimentamos a Dios en nuestra vida de maneras que ya no nos quedan dudas de que Él es digno de nuestra confianza.
Al principio podemos depender mucho de la enseñanza, el ejemplo y el aliento de otros. Pero, en algún momento necesitamos aprender a seguir a Jesús directamente sin intermediarios. Es un paso de madurez necesario para poder crecer y desarrollarnos en nuestro seguimiento de Jesús.

—Ya no creemos solo por lo que tú dijiste —le decían a la mujer—; ahora lo hemos oído nosotros mismos, y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo. JUAN 4:42 NVI

Oración: Gracias Señor porque me enseñas a seguirte cada día. Quiero aprender a andar en tus caminos. Que mi fe no dependa de la fidelidad de otros, sino de mi relación directa contigo.

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Por Daniel Martin

miércoles, 3 de junio de 2020

Abran los ojos... la cosecha está madura

Juan 4:35-38

Jesús compara la siembra y cosecha con compartir la Palabra de Dios y el resultado que es la gente reconciliándose con Dios y siendo transformada.
Jesús nos llama la atención a que cuando estamos sembrando, a veces no nos damos cuenta de que ya debemos recoger la cosecha: la gente ya está lista para recibirle y caminar en sus caminos. Tal vez otros ya sembraron antes de nosotros y a nosotros nos toque levantar esa cosecha.

Oración: Dame discernimiento Señor para interpretar los tiempos, para saber cuando debo seguir sembrando y cuando la gente ya está lista para recibirla. Hoy quiero ser instrumento para la salvación de alguien.

-¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para la cosecha”? Yo les digo: ¡Abran los ojos y miren los campos sembrados! Ya la cosecha está madura. 
JUAN 4:35 NVI

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 Por Daniel Martin
Reflexiones diarias siguiendo los pasos de Jesús en los evangelios y su aplicación a nuestra realidad hoy.

martes, 2 de junio de 2020

Hablando con una mujer

Juan 4:27-34

"Mujer" y "samaritana" eran las dos etiquetas que mostraban los prejuicios de los discípulos de Jesús. Ellos se sorprenden de que Jesús hablara con ella. El escritor Juan ni siquiera sabe su nombre sólo la identifica con estas dos etiquetas que tenía de ella.
Para Jesús esas barreras no eran un problema y siembra un mensaje poderoso de aceptación y transformación en su corazón. Esto la motivó a ir a su pueblo e invitar a la gente a conocer a Jesús resultando en la salvación de muchas personas de ese lugar.
Esta misión era tan importante para Jesús que cuando sus discípulos le insisten en que coma, Él dice: mi alimento es hacer la voluntad del que me envió.
Para Jesús las barreras sociales no eran un problema. El sembró una aceptación que no era reconocida hacia la mujer, incluso cuando en ese tiempo la mujer no tenia un papel importante en la sociedad. Jesús nunca hizo diferencia ante ellas.

Oración: Tú eres mi Dios. Quiero que ese amor hacia los perdidos sea tan importante para mi como lo es para ti. Contágiame de esa pasión de tu corazón. Quiero sembrar Tu Palabra en el corazón de las personas.

En ese momento llegaron los discípulos de Jesús, y se extrañaron de ver que hablaba con una mujer. Pero ninguno se atrevió a preguntarle qué quería, o de qué conversaba con ella.
JUAN 4:27 NVI

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Por Daniel Martin
Reflexiones diarias siguiendo los pasos de Jesús en los evangelios y su aplicación a nuestra realidad

lunes, 1 de junio de 2020

Si supieras quien te está pidiendo agua

Juan 4:7-26

Jesús entra a una región extraña y entabla una conversación con una mujer de quien le separaban barreras culturales, raciales, de género, de religión, prejuicios sociales, etc. Jesús superó a propósito todas esas barreras para ofrecerle "agua viva" que da vida eterna.
Cuando hablan de su situación familiar Jesús muestra estar enterado. Cuando hablan de cómo adorar, Jesús dice que lo que importa es adorar a Dios de manera espiritual, auténtica y sincera; pero también en verdad, de manera inteligente y coherente con la Escritura.
Al final Jesús le aclara que Él es el Mesías. El libertador que los profetas habían anunciado hacía siglos.

En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo:
-Dame un poco de agua
Pero, como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió:
-¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana?
-Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua -contestó Jesús- tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida.
-Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo; ¿de dónde, pues, vas a sacar esa agua que da vida? ¿Acaso eres tú superior a nuestro padre Jacob, que nos dejó este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y su ganado?
-Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed -respondió Jesús- pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna.
JUAN 4:7-14 NVI

Oración: Gracias por tu amor al perdido. Ayúdame a ser así de claro y contundente al superar barreras, compartir tu mensaje, aconsejar a otros y guiar a otros a adorarte.

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Por Daniel Martin
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