viernes, 14 de agosto de 2020

¿Me amas más que estos?

 Juan 21:15-17

Pedro pasó por el dolor de haber perdido al Señor, tomar consciencia de su propia traición, verlo morir humillado ante todo el pueblo y luego descubrir que Jesús volvió a la vida. Ahora Jesús le pide que evalúe su amor por Él. Si iba a liderar a sus "ovejas" tenía que liderarlas en la intensidad de su amor a Jesús.

Si tu piensas de ti mismo como líder. Debes ser el que más ama a Jesús. El principal mandamiento es amar a Dios. Si no eres líder en eso, todo otro liderazgo pierde relevancia.

Estás apasionado por Dios y por su causa ¿Amas a Jesús de manera radical? ¿Es Jesús lo más importante en tu vida? ¿Es eso evidente para los que estás liderando?

Oración: Te amo Señor. Enséñame a seguirte y amarte de corazón. Que mi conducta muestre mi amor por ti. Que pueda modelar para otros ese amor.


Siguiendo al maestro.

Por Daniel Martin

jueves, 13 de agosto de 2020

A desayunar...

 Juan 21:1-14

Pedro y sus amigos fueron a pescar y no consiguieron nada en toda la noche. Por la mañana ven a Jesús en la orilla que les ordena tirar la red en otra dirección. La red se llenó de tantos peces que no podían sacarla. Cuando llegaron a la costa Jesús les estaba esperando para desayunar. Les ofrece pan y el pescado que estaba asando. Esta fue la tercera vez que vieron a Jesús después de haber resucitado.

Jesús les acompaña en diferentes circunstancias de la vida, en su trabajo habitual, en sus fracasos, en su desayuno... Así también Dios quiere ser parte de tu vida. En todo momento quiere participar contigo, no porque necesite de ti, sino porque te ama.

Oración: Gracias por amarnos tanto y por interesarte en nosotros. Quiero hacerte parte de mi vida cotidiana. No quiero dejar nada afuera de mi relación contigo. Quiero que estés presente en todo. Gracias por estar conmigo Señor.

Siguiendo al maestro.

Por Daniel Martin

miércoles, 12 de agosto de 2020

Si no lo veo, no lo creo

Juan 20:24-31

Tomás expresó sus dudas delante de los demás. Su sinceridad le llevó a tomar consciencia de su propia vulnerabilidad y limitaciones en su fe, pero también a una experiencia sin igual de encuentro con Jesús. Un encuentro de entrega total y adoración.

Este Tomás que duda y luego adora, es el que lleva el evangelio al este del mundo conocido. En el sur de la India hay muchas iglesias que rastrean sus inicios hasta la predicación misionera de Tomás en esa región.

Así como eres, Dios puede usarte. Sé honesto delante de Dios. Él con su gracia te va llevar de la mano para superar tus limitaciones.

Oración: Ante la consciencia de mi propia vulnerabilidad y limitaciones y la consciencia de tu gran poder y tu amor ilimitado, te adoro y me entrego mi Dios y mi Señor. Quiero hacer tu voluntad.

Siguiendo al maestro.

Daniel Martin

martes, 11 de agosto de 2020

Los envío...

Juan 20:19-23

Después de haber resucitado, Jesús entra en la habitación donde están los discípulos reunidos con la puerta cerrada. Los saluda y les muestra las heridas de sus manos y su costado para que comprueben que realmente era él. Ellos se alegran de ver a Jesús resucitado. Él les dice que reciban el Espíritu Santo y que ellos serían instrumentos para que otros reciban el perdón de Dios.

Tener el Espíritu Santo en nosotros, es una bendición y trae muchos beneficios, pero también es una responsabilidad. Debemos vivir una vida que honre al Espíritu Santo en nosotros y saber que somos templo de Dios. Además de tener al Espíritu Santo en nosotros, Jesús nos da otra responsabilidad que es ser agentes de reconciliación, agentes de perdón. Les dice a sus discípulos: "Como el Padre me envió a mi, así yo los envío".

Tú y yo podemos ser instrumentos de reconciliación para otros. Otros podrán restaurar su relación con Dios a través de conocerte a ti y como tú te relacionas con Dios. Podemos ayudar a otros a reconectarse con Dios y con aquellos con los que están distanciados.

Oración: Gracias Jesús por tu muerte y resurrección. Gracias por enviarnos así como el Padre te envió a ti. Ayúdame a no condenar a los demás, sino a ofrecer tu perdón. Quiero ser un instrumento para reconciliar, reconectar y restaurar. Gracias porque el Espíritu Santo en mi hace esto posible..

Siguiendo al maestro. 

Por Daniel Martin. 

lunes, 10 de agosto de 2020

He visto al Señor

Juan 20:10-18

Después de encontrar la tumba de Jesús vacía, Maria Magdalena se quedó frente a la tumba mirando dentro y llorando porque creía que se habían llevado el cuerpo de Jesús.

Luego, vio a Jesús de pie. Aunque primero pensó que era otra persona, cuando Jesús la llama por su nombre, ella lo reconoce, conversan y Él le manda a dar su mensaje a los demás discípulos.

Ahora con alegría y entusiasmo ella comparte con los otros: "He visto al Señor" aunque los demás no toman muy en serio su anuncio.

Después de tiempos de prueba y dificultad, un acercamiento a Dios me permite entender Su palabra y Su propósito de manera más clara. Debo seguir anunciando Su mensaje aún cuando la gente no pareciera reaccionar positivamente.

Oración: Gracias por tu resurrección, la victoria sobre la muerte. Gracias por utilizar a María, una persona común como yo, para anunciar este mensaje que transformaría al mundo. Ayúdame a dar tu mensaje a otros aunque no me vea como el mensajero ideal.

Siguiendo al maestro.
Por Daniel Martin

domingo, 9 de agosto de 2020

¿Tumba Vacía?

Juan 20:1-9

Además del duelo por la muerte de Jesús, se le agrega la incertidumbre de la tumba vacía.
- María ve la piedra quitada,
- El cuerpo de Jesús no estaba donde lo habían puesto y avisó a Juan y Pedro
- Ellos corrieron al sepulcro y vieron la tumba vacía.
- las vendas que envolvieron el cuerpo estaban allí, el sudario estaba enrollado a un lado.
- Pedro entró a verificar.
- Juan quedó a la entrada y se describe a si mismo como comenzando a creer en la resurrección en ese momento. Hasta ese momento no habían entendido lo que Jesús decía sobre la resurrección.

La tumba vacía me ofrece la lección de que Dios puede transformar aún la peor de mis circunstancias. Cuando Dios hace algo extraordinario podría estar inicialmente confundido y desconcertado. Dios es soberano sobre todo, aún sobre la muerte.

Oración: Tú eres Dios. Te adoro. Te pido perdón cuando analizo mis circunstancias sin considerar la posibilidad de tu intervención milagrosa. Ayúdame a vivir cada día con la consciencia de tu presencia todopoderosa.

Siguiendo al maestro.
Daniel Martin

sábado, 8 de agosto de 2020

La lanza

Juan 19: 31-35

Respirar requería un gran esfuerzo para los crucificados porque debían apoyarse sobre el clavo en la herida de sus pies para cada inspiración de aire. Al cansarse el crucificado se moría por asfixia. Si le quebraban los pies se moría más rápido porque ya no se podía apoyar para respirar. Los soldados acostumbrados a diagnosticar la muerte en los colgados en cruz, vieron que Jesús ya estaba muerto. Pero, para asegurarse, metieron una lanza en su costado que hizo brotar lo que Juan vio personalmente y describe como sangre y agua. Esto probablemente rompió los tejidos del corazón, y le podría haber provocado un neumotórax al entrar aire y colapsar el pulmón.

Tener presente estos detalles tienen su importancia porque hay quienes intentan poner en duda la realidad de la muerte y resurrección de Jesús. Si Jesús no murió entonces tampoco resucitó. Si Jesús no resucitó, vana es nuestra fe, como dice Pablo en 1 Corintios 15:14. Pero, como ya vimos, Jesús si murió, ante la mirada de muchos testigos, entre los cuales estaba Juan que escribió lo que él mismo vió. No era algo que alguien le haya contado. Él lo vio, otros discípulos lo vieron, los soldados romanos lo vieron. Allí también estaba José de Arimatea y Nicodemo quienes bajan el cadáver de Jesús y lo sepultaron envuelto en vendas y perfume, las mujeres que le seguían vieron donde lo pusieron en la tumba y la gran piedra que tapó el sepulcro.

Jesús derrotó a la muerte y al sepulcro. Él también venció mi muerte y cambió mi destino eterno. En Él puedo vivir una vida de esperanza, una vida plena y feliz, una vida con propósito aquí en la tierra y un más allá maravilloso.

Oración: Gracias por la vida abundante que ganaste para mi en la cruz. Gracias, que para ti, la muerte no fue una derrota. Gracias porque podré compartir esa vida eterna contigo, y puedo vivir ahora con la certeza de tu triunfo sobre el pecado y la muerte.

Siguiendo al maestro.
Por Daniel Martín